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Prevención desde la niñez |
Por
Odette Veit Arditi*. Fotografía: Alvaro Sottovia. Ilustración:
Guillermo Bastías. |
7 recomendaciones
para que niños y adolescentes tengan un óptimo
control de su diabetes. |
Los
explosivos avances científicos de los últimos
decenios se han traducido en un cambio significativo en el
tratamiento, calidad de vida y pronóstico del niño
y adolescente con diabetes mellitus tipo 1 (DM1).
¿Podemos mejorar el pronóstico de nuestros niños
diabéticos, favoreciendo al mismo tiempo su desarrollo
físico, intelectual y emocional? Creemos que sí.
La mayoría de los diabetólogos seguimos las
recomendaciones que se exponen a continuación, pero
algunas -especialmente las que se refieren a la prevención
de la macroangiopatía- no son tan difundidas, más
aún cuado nuestros pacientes son niños. Debemos
hacer un esfuerzo para implementarlas en el control clínico
rutinario.
RECOMENDACIONES
1. Control de la glicemia:
Lograr el mejor control de la glicemia a lo largo del tiempo,
implementando para cada niño en particular el mejor
esquema de terapia insulínica y dietética, en
su contexto socio cultural. El control debe ser evaluado cada
3 ó 4 meses mediante exámenes de Hemoglobina
Glicosilada (HbA1c). Los valores recomendados por la ADA (American
Diabetes Association) y por el ISPAD (International Society
for Pediatric and Adolescent Diabetes) paras niños
y adolescentes diabéticos, son los siguientes:
Niños < 6 años: < 8,5% Hb A1c
Niños 6 – 12 años: < 8,0% Hb A1c
Adolescentes: < 7,5% Hb A1c
Adultos: < 7,0% Hb A1c
Si las cifras de HbA1c no son satisfactorias, efectuar,
en conjunto con el paciente, las modificaciones que nos permitan
acercarnos a valores más favorables, evitando hipoglicemias
graves y repetidas.
2. Historia familiar:
El antecedente de accidentes vasculares (infarto del miocardio,
trombosis cerebral) de familiares de primer o segundo grado
a edad temprana (inferior a 55 años) es un factor de
riesgo importante. El niño con estos antecedentes requiere
especial atención. Recordar revisar la historia familiar,
cada dos a tres años, considerando a los padres y abuelos.
3. Control del fondo de ojo:
En lo niños que inician su diabetes en la edad pre-púber,
se les debe realizar un examen de fondo de ojo, por un medico
especialista, a los 5 años del diagnóstico o
a lo 11 años de edad. En los adolescentes, el primer
control debe realizarse a los 2 años del diagnostico
y anualmente después.
4. Control de la microalbuminuria:
Seguir el mismo esquema, en relación a la edad del
diagnóstico de la diabetes, del examen de fondo de
ojo. En caso de microalbuminuria elevada, repetir exámenes
una vez al mes por 3 meses. Considerar el uso de ACE (inhibidores
de la enzima convertidora) aun en ausencia de hipertensión
(recomendaciones de la ADA y del ISPAD).
5. Hipertensión arterial:
La hipertensión arterial es un factor importante en
la aceleración tanto de la micro como de la macroangiopatía.
Si bien es habitual que los diabetólogos midamos la
presión arterial en los adolescentes y los adultos,
con frecuencia no se efectúa en los niños. Se
recomienda determinar la presión arterial de éstos
por lo menos una vez al año y relacionarla con las
normas internacionales de hipertensión arterial en
niños.
5.1. Valores de presión arterial en los percentiles
90 – 95, para edad y sexo, se considera pre-hipertensión.
Se recomienda la reducción del sodio de la dieta, control
del peso en los obesos y aumento de la actividad física.
Se acepta que el consumo de verduras y frutas frescas es beneficioso.
5.2. Valores de presión arterial en percentiles
sobre el 95, para edad y sexo, deberán volver a controlarse
en tres días diferentes. En los niños diabéticos
con percentiles sobre 95 o con presión arterial superior
a 130/80, debe iniciarse tratamiento farmacológico.
Los ACE son la droga de primera elección. Si con la
dosis máxima recomendada no se obtiene un control adecuado,
se puede agregar un segundo fármaco. Es recomendable
derivar al niño a un médico con experiencia
en el tratamiento de la hipertensión juvenil.
6. Lípidos sanguíneos:
El perfil lipídico de los niños diabéticos
debe medirse con la misma frecuencia que para los adolescentes
y jóvenes. Los valores máximos son los mismos
que los indicados por la ADA para los adultos: Colesterol
LDL < 100 mg/dl
Colesterol HDL > 45 mg/dl
Triglicéridos < 150 mg/dl
Se recomienda en general, en todos los diabéticos,
una dieta baja en colesterol y alta en ácidos grasos
no saturados. En los niños con valores límites
de colesterol, las recomendaciones dietéticas deben
reforzarse aún más. Omitir la “comida
chatarra”, aumentar el consumo de pescado y grasas de
origen vegetal. Se deberá considerar el uso de medicamentos
cuando los valores de LDL son mayores de 160 mg/dl. Recordar
que los pacientes diabéticos tienen 2,9 veces más
complicaciones secundarias con las drogas hipolipemiantes,
que los no diabéticos. Es recomendable que estos niños
sean derivados a centros especializados.
7. Promover estilos de vida sanos:
Son de máxima importancia y tienen gran impacto en
la calidad de vida del niño y adolescente y previenen
la arteriosclerosis. Evitar la obesidad, el tabaquismo y promover
la actividad física: una hora diaria de ejercicio,
deporte o juegos con actividad física después
de la jornada escolar, es una recomendación importante
y fácil de implementar. Por otro lado, limitar la utilización,
post horario escolar, del televisor y del computador a un
máximo de 2 horas diarias. Son hábitos que promueven
el bienestar psicológico y previenen la macroangiopatía.
Estamos seguros que con la implementación metódica
de estas recomendaciones y con el admirable esfuerzo diario
de los niños y jóvenes diabéticos y sus
padres, así como los permanentes avances científicos,
el complicado tratamiento actual de la diabetes tipo 1 se
hará definitivamente más fácil.
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