|
|
 |
Por
Mónica Moreno*. Fotografía: Alvaro Sottovia.
Ilustraciones: Guillermo Bastías. |
Es normal sentirse
triste de vez en cuando. Pero algunas personas sienten tristeza
en forma permanente: ven el presente y el futuro de manera
negativa y sin salida a sus problemas. Así, la vida
puede parecerles un caso perdido. Pero ánimo, ¡hay
solución! |
Los
trastornos depresivos son hoy un problema de primera importancia
para la salud pública en Chile y el mundo. Esta patología
psicológica está aumentando su frecuencia, alcanzando
en nuestro país una prevalencia de 7,5% en la población
general, siendo responsable de una parte importante del sufrimiento,
discapacidad y deterioro de la calidad de vida de las personas.
¿QUÉ
ES LA DEPRESIÓN?
Es una enfermedad que se caracteriza por un
malestar psicológico en el cual se presentan sentimientos
de tristeza y abatimiento. Los principales síntomas
son: sentimientos de culpabilidad o inhabilidad, sentimientos
de soledad y baja autoestima, disminución de la energía,
estado de fatiga, dificultad para concentrarse o para tomar
decisiones, problemas de memoria, dificultad para dormir o
dormir más de lo normal, cambios de peso y apetito
(comer mucho o no hacerlo), pensamientos e ideas tristes (incluso
ideas suicidas), inquietud o irritabilidad, sentimiento de
que no hay esperanza, falta de confianza, pérdida de
interés por cosas que antes nos divertían, carencia
de interés en el ámbito sexual y molestias físicas
exageradas.
Cabe destacar que el diagnóstico de depresión
en las personas con diabetes puede resultar complejo ya que
las manifestaciones físicas (como fatiga), y trastornos
cognoscitivos (como las alteraciones de la memoria causadas
por la misma depresión), se superponen a las de una
diabetes descontrolada. En caso de incertidumbre diagnóstica,
una segunda valoración del estado psicológico
cuando las cifras de glicemia se han normalizado, suele ser
decisiva.
¿POR
QUÉ APARECE?
1.- Los niños con diabetes tipo 1 (DM1)
y algunos adultos con diabetes tipo 2 (DM2), necesitan un
tratamiento bastante complejo que requiere mucha disciplina
y atención diaria (medicamentos y/o inyecciones de
insulina, ejercicios, los horarios y el tipo de dieta, la
toma de varias glicemias al día). Esta necesidad de
ceñirse a un tratamiento puede afectar de manera negativa
el estado de ánimo, pues algunos se sienten presos
de su enfermedad.
2.- En niños y adolescentes con DM1 se ha visto, a
través de investigaciones, que una baja autoestima
asociada a la diabetes puede influir en el desarrollo de una
depresión, pues se sienten distintos al resto de sus
pares.
3.- La falta de información respecto a la diabetes
por parte de la familia o del mismo diabético puede
llevarlo a vivir en torno a mitos errados (“te puedes
quedar ciego”), aumentando su temor, tristeza y angustia
frente a la diabetes.
4.- Las personas con diabetes que sienten la enfermedad como
una gran carga o como una dificultad en sus actividades diarias,
pueden tener un mayor riesgo de presentar síntomas
depresivos.
5.- El desarrollo de nuevas complicaciones (como nefropatía,
retinopatía, neuropatía o angiopatía
coronaria) pueden limitar la actividad física o disminuir
la capacidad de vida independiente de la persona y generarle
angustia, estrés o depresión.
5.- La escasa disponibilidad de apoyo social que tenga la
persona para enfrentar su diabetes, ya sea por parte de la
familia, amigos, compañeros de colegio, universidad
o trabajo y por profesionales de salud, puede influir en el
desarrollo de síntomas depresivos. Muchas veces el
paciente con diabetes siente que está solo y que debe
enfrentar un mundo que no lo acoge ni comprende.
¿CUÁLES
SON LOS RIESGOS?
Las consecuencias de la depresión sobre
el control metabólico en el diabético pueden
ser muy graves. Entre los principales riesgos que presenta,
está el hecho de que se la ha asociado con un peor
control glicémico y con una menor adhesión al
tratamiento. Por otra parte, también se vincula la
depresión con un incremento de las complicaciones de
la diabetes, especialmente enfermedad cardiovascular y retinopatía.
Además, la depresión conlleva muchas veces la
adopción de hábitos nocivos, como la reducción
de la actividad física, el no seguir con el esquema
farmacológico indicado y la adopción de tabaquismo
o consumo abusivo del alcohol.
¿CUÁL
ES EL TRATAMIENTO?
Debe iniciarse de manera temprana, con apoyo
psicoterapéutico, pues la depresión no tratada
generalmente empeora y, mientras primero se trate, hay una
mejor respuesta. Resulta necesario en el tratamiento considerar
que:
• El episodio depresivo leve o menor requiere apoyo
psicológico al paciente y la familia. En la terapia
puede aprender las habilidades que necesita para hacerle frente
al estrés en su vida. Algunas veces es útil
hablar de los problemas con alguien objetivo. Un psicólogo
puede ofrecerle una nueva perspectiva de lo que está
pasando en su vida.
• Cuando el episodio depresivo es moderado a grave se
debe realizar el tratamiento asociando el apoyo psicológico
con el tratamiento medicinal (fármacos). El apoyo farmacológico
debe ser recetado y vigilado por un médico especialista.
No debe olvidar que a algunos antidepresivos les toma varias
semanas mejorar su estado de ánimo. Los medicamentos
pueden ayudarlo a volver a la normalidad y a restaurar su
sensación de bienestar.
• El empleo de una terapia psicológica, en lugar
de fármacos antidepresivos, tiene la ventaja de evitar
los efectos secundarios e interacciones farmacológicas.
Por otro lado le da herramientas al paciente para enfrentar
sus problemas y mejorar el control de su diabetes.
• Otro factor importante a considerar en la lucha contra
la depresión, es la ayuda que puede obtener de otras
personas diabéticas que conocen bien su problema. Asociaciones,
fundaciones y otras agrupaciones bien organizadas le permitirán
compartir su diabetes con sus pares, conversar sobre el tratamiento
y la solución de problemas, participar en actividades
recreativas. Todo esto puede significar un gran apoyo para
todos quienes están viviendo alguna situación
estresante o se sientan deprimidos.
Un error frecuente es el considerar que la depresión
es algo comprensible en una persona con una enfermedad crónica,
como la diabetes. Este pensamiento lleva a ignorar o desvalorizar
los síntomas, con el consiguiente deterioro de la calidad
de vida y el riesgo de descontrol metabólico.
Por lo tanto, si siente deprimido/a, busque ayuda de inmediato.
Primero hable con su médico que le trata la diabetes.
El le puede ayudar en el tratamiento para la depresión
o recomendará que visite otro profesional especializado
en el tema. La terapia puede mejorar, considerablemente, su
calidad de vida general.
|

|
|
|