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Revista 29

Cirugía estética:

La belleza creada en el quirófano

Por Olga Araya Céspedes.
Fotografías: Archivo de imágenes Clínica Héctor Valdés.

Si tengo diabetes, ¿puedo operarme la nariz, dejar de ser plana, eliminar unas arrugas o hacerme cintura? Sí y no. Aquí les explicamos quienes son buenos candidatos para entrar a pabellón y quienes deberían abstenerse.

    Héctor Valdés , cirujano plástico chileno que se especializó en Brasil y que opera la mitad de año en Chile y la otra mitad en España, nos explica cuál es el punto de partida para una persona con diabetes:
-Nosotros pedimos un informe del médico tratante. De esta forma conocemos la historia del paciente y así también el diabetólogo o endocrinólogo da su autorización para el procedimiento. Luego, le solicitamos los exámenes clásicos para todos los pacientes, más la hemoglobina glicosilada que no debe superar el 7 por ciento, y comprobamos que no existan alteraciones en la microcirculación.
Si los estudios indican que no tendrá problemas para someterse a la cirugía, las alternativas más solicitadas son:

• En la cara: una de las fórmulas más usadas en la actualidad es el mini-lifting, donde, con unas pequeñas incisiones, se remodela una pequeña zona, como el contorno de ojos. El lifting completo, que incluye hasta el cuello, sigue siendo el gran aliado a la hora del rejuvenecimiento total. La rinoplastía, que da una nueva forma a la nariz, es una de las cirugías estéticas más pedidas. Muchos hombres quieren la liposucción de papada y el implante de pelo. En las mujeres, sigue siendo común el relleno de labios.

• En el cuerpo: la mamoplastía de aumento, que se logra con implantes de silicona, es el sueño de muchas jóvenes que salen del colegio y también de mujeres a las que la lactancia les jugó una mala pasada. Y en menor grado de peticiones está la mamoplastía reductiva, que consiste en achicar, levantar y tonificar la zona. Y el procedimiento estrella corporal es la lipoescultura que rehace prácticamente todas las zonas conflictivas: torso, brazos, cintura, abdomen, caderas, glúteos. Y en estos últimos es posible lograr un redondez de garota brasileña gracias a implantes de silicona muy parecidos a los que se usan en las mamas. La liposucción, que es extraer la grasa corporal, puede ser hasta un proceso ambulatorio si la zona a corregir requiere sacar hasta 300 cc. Sobre eso, y sobre todo si hablamos de litros, la hospitalización y el reposo posterior son imprescindibles.

El especialista considera que las pacientes diabéticas que han optado por las cirugías plásticas y reparadoras son conscientes de que requieren controles adicionales.

-Una persona diabética puede presentar una descompensación por el procedimiento quirúrgico si no se han tomado las debidas precauciones. También es posible que desarrolle con más facilidad una infección o que tenga un retraso en la cicatrización, lo que aumenta los riesgos adicionales. Pero si cuidamos cada detalle de la cirugía estética, queda muy bien hecha, igual que en cualquier persona que no presente esta condición. Yo he operado algunos diabéticos tipo 2, que controlan bien sus glicemias, y no han presentado problema alguno.

-¿Y qué pasa con los tipo 1?

-Con mayor razón hay que tener un cuidado especial. Como señalé, es importante evaluar si su microcirculación está en niveles normales. Porque en Chile es una alteración frecuente. El problema del diabético no es sólo el azúcar que tiene y ha tenido en su sangre, una información que entrega la hemoglobila glicosilada, sino el grado de compromiso de su microcirculación: es obvio que no sólo sus niveles de glicemia van a determinar el grado de daño o el estado que puede tener un diabético.

Junto a Héctor Valdés trabaja el médico anestesiólogo Marcos Silberman, especializado en Estados Unidos y España:

-En Chile, afortunadamente, los pacientes tienen una muy buena relación con su médico tratante y generalmente mantienen durante años ese vínculo. Eso es muy bueno porque el diabetólogo conoce todo el historial de su paciente y puede darnos indicaciones muy precisas sobre el comportamiento de la persona que se someterá a cirugía y de esta forma evitar que se desestabilice. Además, debemos conocer de antemano si hay complicaciones renales o periféricas provocadas por su diabetes. Si el paciente las ha tenido hay que valorar, de acuerdo al grado de la patología, si es posible realizar la intervención. Hay ocasiones en que no se debe someter al paciente a una cirugía estética pues por su estado, podría derivar a complicaciones serias, como necrosis severa. En cambio, si está bien evaluado, la operación es factible.

-¿De qué forma el paciente se puede dar cuenta que su circulación sanguínea no es óptima?

-Hay varios síntomas: a muchos se les enfrían las manos; en pies y piernas tienen parestesias, que es falta de sensibilidad o de sentir que las extremidades están dormidas; o algesia, que implica dolor. Eso indica que hay microcirculación comprometida o alteraciones de las terminaciones nerviosas. Así también una circulación deficiente altera los mecanismos de defensa y el cuerpo desarrolla infecciones con mayor facilidad.

-Hay cirugías que suman, con prótesis, y otras que restan, como la liposucción, ¿Es más peligroso sacar que poner?

-Bien realizadas, ninguna debería ocasionar problemas. Tan sólo que como las diabéticas son más propensas a las infecciones, deberán tomar antibióticos por un tiempo mayor. Y una vez que el implante mamario está colocado y las heridas cicatrizadas, su futuro será igual a la de una paciente no diabética. Y después de una liposucción cualquier paciente va a desarrollar hematomas, así que en los diabéticos recomendamos, en especial, un cuidadoso masaje de drenaje linfático post operatorio.

Héctor Valdés resume su forma de trabajo ante un diabético:

-La diferencia con otros pacientes es que en el pre operatorio somos más rígidos y que en el post operatorio se extreman los cuidados. Así también, es obvio que mientras menos cirugías se hagan en un mismo momento, menos riesgo se corre. Hay que evaluar la magnitud de procedimiento para saber si es necesario realizarlo en forma parcelada: por ejemplo, en vez de un lifting completo, se puede hacer en una primera instancia un minilifting en la zona de los ojos y después un lifting de cuello. El efecto rejuvenecedor será igualmente notorio y con menores riesgos que la intervención total del rostro.

-Usted opera en Chile y en España, ¿hay diferencias entre lo que le piden aquí y allá?

-Está todo tan globalizado que los cánones de belleza son los mismos. El gusto por la estética se ha internacionalizado absolutamente.

Es un hecho que la cirugía estética se masifica porque su público queda contento. Sinceramente, ¿a quién no le gusta sentirse lindo?

 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

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