Nuestro slogan: Su ayuda es nuestro compromiso con quienes más lo necesitan.
Quiénes SomosServiciosFinanciamientoMonitoresFDJ en LíneaDiabetes
Conozcan Nuestras Filiales

Sede Central

Filial Quinta Región
Revista Diabetes Control
Revista Diabetes Control, último número.
Nuestros Socios
Nuestros Socios
Campaña del Cartridge Vacío
Afiliada a IDF
Revista Diabetes Control
< home < revista diabetes control
 

Revista 29

Para imitar :

Cómo vivir bien con décadas de diabetes

Por Albina Sabater Villalba.
Fotografías: Juan Meza-Lopehandía
y Alvaro Sottovia.

Hay personas que tienen que manejar una diabetes que ya cumplió cuarenta, cincuenta o sesenta años. Y se mantienen bien. Incluso, mejor que sus compañeros o colegas de la misma edad.

    En su departamento de Providencia, en Santiago, el doctor Fernando Mendeville Moya cumplirá 86 años el próximo 12 de octubre. Tiene una historia de película:
-En 1936, mientras estudiaba quinto año de humanidades, que es el tercero medio de ahora, me dio pulmonía y después tuve una recaída, con pleuresía. Todavía no se inventaban los antibióticos. La única cura conocida era “el cambio de aire”, así que me enviaron al interior del Valle de Elqui. Volví a Santiago y terminé mis humanidades en el Liceo Victorino Lastarria, siendo el primero del curso.

Sus ambiciones iban más lejos:
-Siempre quise estudiar medicina en la Universidad de Chile. Y lo logré. Entré a la universidad en 1938. Tenía tuberculosis y 2 años de diabético. Pero no perdí ni un solo año. Me recibí a comienzos de 1946. Sané de la tuberculosis yo solo, y por eso hice mi memoria sobre “La tuberculosis en los diabéticos”.
Todavía conserva una copia de ese documento, que dedicó a “Nenita Dumont, con todo cariño, admiración y sincero afecto”. Ella, una mujer inteligente y buenamoza, profesora de matemáticas y física, se convirtió en su esposa. Y sigue a su lado después de 54 años de matrimonio.
-Pero, ¿cómo pudo estudiar medicina teniendo tuberculosis y diabetes?
-La verdad, no sé de dónde saqué fuerzas. El Bienestar Estudiantil me perseguía, porque podía contagiar a otros. Yo tosía y tenía que decir que estaba resfriado. Como le digo, me mejoré solo. Respecto a la diabetes, la insulina era cara, así que me ofrecí como conejillo de Indias para el Instituto Bacteriológico de Chile y el Laboratorio Sanitas, que la fabricaban con páncreas de vacuno y cerdo. Me tomaban una muestra de sangre, me daban insulina y me iban controlando. Nunca me faltó. Me inyectaba una dosis diaria, de 40 unidades. Las jeringas de insulina desechables se inventaron mucho después.
Cuanto se tituló, el flamante doctor Mendeville aceptó un trabajo en el Sanatorio San José de Maipo, dedicado a los tuberculosos. Pronto fue nombrado director del establecimiento. Se casó con doña Nenita, vivieron allá, tuvieron sus tres hijos, y cuando éstos crecieron y necesitaron ir al colegio, se trasladaron a Santiago. El era un médico muy respetado en su especialidad de diabetes y tuberculosis combinadas:
-Lo fundamental es tratar primero la diabetes y, después, cualquier otra enfermedad. Además, es muy importante ser organizado, responsable y muy fuerte, para resistir las tentaciones. Yo fui mi propio médico por más de treinta años. Y gozo de buena salud. Ni siquiera tengo problemas de colesterol. Es cierto que tuve una retinopatía diabética, pero eso no me ha impedido hacer mi vida normal ni salir con mis amigos una vez por semana. Los hijos y los siete nietos nos pasan a ver, y formamos una familia muy unida y sociable. Los avances médicos y tecnológicos son apreciables, y la verdad es que se me arregló la vida con las nuevas insulinas. Pero sin disciplina no hay resultados. Un cardiólogo que fui a ver me dijo. “Creo que a usted hay que matarlo a palos”.

OTROS DESTACADOS EN EL CUADRO DE HONOR DE LOS MUCHOS AÑOS CON DIABETES

Susana Feick Laudien, 58 años, ex-secretaria, Viña del Mar.
-Tengo 40 años de diabética. Me diagnosticaron a los 18. Cuando yo empecé, tenía que ponerme una inyección diaria, todas las mañanas, de insulina de 40 unidades por centímetro cúbico. Después salió la insulina de 80 unidades y luego la de 100. Antes se usaba solamente la insulina lenta y se podían hacer apenas tres o cuatro tests de laboratorio al año. Yo trataba de estar muy bien antes del test, pero uno no sabía cómo había estado en esos tres o cuatro meses que transcurrían entre un control y el siguiente.
 
 
Samuel Goldstein Lembergman, 85 años, constructor civil, Concepción.
-Tenía 33 años cuando me diagnosticaron la diabetes. Fue una etapa difícil. Ni yo ni nadie de mi familia sabía de qué se trataba esta enfermedad, ni menos aún cómo había que cuidarse. Pero la diabetes no me ha limitado en nada. Siempre hice lo que me gustaba. Estudié Construcción Civil y tuve por muchos años mi propia empresa constructora, con muy buenos resultados. Claro que también tuve la suerte de contar, a mi lado, con personas que estaban siempre preocupadas de tenerme caramelos para las hipoglicemias y recordarme los horarios del snack.
 
Ismael Irarrázaval Rozas, 75 años, ingeniero civil, Santiago.
-Llevo 61 años con diabetes y nunca la he sentido como una enfermedad. Es como afeitarse todos los días. Tal vez no es lo más grato, pero hay que hacerlo. Gracias a ella me mantengo más joven y más delgado que muchos de mis amigos de mi misma edad. Tengo carnet de chofer, licencia de piloto civil, y llevo una actividad perfectamente normal. Además, soy presidente ejecutivo de mi propia empresa de plásticos, Plastigén, donde trabajan cien personas. De mis ocho hijos, cinco trabajan conmigo; regaloneo con mis nietos y mantengo una activa vida social. Estuve casado durante 46 años, hasta 1998, cuando enviudé.
 
 
María Angélica Escala Ariztía, 69 años, dueña de casa y pintora, Santiago.
-Hace 50 años me diagnosticaron diabetes. Me mantengo bien. Como mucha fruta y verduras. Además, camino harto y hago ejercicios especiales. Pero, sobre todo, creo que estoy bien porque Dios quiere que yo esté bien. Claro que ahora también le pido ayuda para mi marido, que desarrolló hace unos años una diabetes tipo 2... así que ambos nos inyectamos y vamos al mismo médico... Quizás, llegar a esta edad en buenas condiciones se deba a una mezcla de genética, de fe y de cuidados.

 
 

El doctor Fernando Mendeville Moya.



Susana Feick Laudien, 58 años, ex-secretaria, Viña del Mar.


Samuel Goldstein Lembergman, 85 años, constructor civil, Concepción.


Ismael Irarrázaval Rozas, 75 años, ingeniero civil, Santiago.


María Angélica Escala Ariztía, 69 años, dueña de casa y pintora, Santiago.

 

 

 

Con nuestro sitio web colaboran:
Laboratorios
 
Sede Central: Sede Central: Lota 2344, Providencia, Santiago, Chile. Teléfono 367 3900.
webmaster@diabeteschile.cl.
 
Ver Laboratorio Novo Nordisk Volver al Inicio Contacto Enlaces Mapa del Sitio