Este día se celebra desde 2001 por iniciativa de la Federación Internacional de Diabetes y la Organización Mundial de la Salud, con el objetivo de crear conciencia en todos los niveles de la creciente incidencia de diabetes en el mundo. La fecha recuerda el nacimiento de Frederick Banting, un médico canadiense cuyos trabajos de investigación llevaron al descubrimiento de la insulina para ser usada en el tratamiento de la diabetes.
Frederick Grant Banting nació el 14 de noviembre de 1891 en Alliston, en la Provincia de Ontario, Canadá.
Entró a estudiar medicina en 1912 en la Universidad de Toronto. Debido a la guerra, la carrera de medicina fue acortada y se graduó en 1916.
Junto a otros compañeros Banting partió finalmente a combate en la Primera Guerra Mundial con el grado de Capitán, con el que llegó a Inglaterra en 1917.
Un año estuvo trabajando en hospitales de Inglaterra hasta que fue enviado al frente de batalla, en Francia, en donde a pesar de haber sido herido en un brazo siguió prestando ayuda a sus camaradas de armas.
De regresó a Toronto en 1919, ingresó a trabajar como residente de cirugía al Hospital para Niños Enfermos. Luego se estableció en London, una ciudad situada a 160 kms. de Toronto, donde comenzó a ejercer la medicina en forma privada.
En julio de 1920, y como su consulta parecía no prosperar desde el punto de vista económico, decidió pedir trabajo como preparador de fisiología en la Universidad de Western, Ontario. Allí fue en donde, recopilando antecedentes para una clase sobre metabolismo de los carbohidratos, leyó un artículo que describía un caso de litiasis pancreática (cálculos en el páncreas) en el que se atrofió el sistema acinar (el que produce todos los jugos pancreáticos, distintos a la insulina) y se preservaron los islotes descritos por Langerhans en 1869. La madrugada del día 31 de octubre de 1920 Banting escribió estos apuntes: “Diabetus, ligar los conductos pancreáticos de un perro. Mantener el perro vivo hasta que los conductos degeneren dejando los islotes. Tratar de aislar la secreción interna para aliviar la glicosurea”.
Presentó la idea al departamento de Fisiología de la Universidad de Western, pero como estaban remodelando sus edificios y no tenían las instalaciones apropiadas le recomendaron acudir a la Universidad de Toronto.
Allí conversó con Profesor John JR Macleod, jefe del Departamento de Fisiología de dicha Universidad. quien lo autorizó para que iniciara los experimentos en el verano de 1921.
Charles Best fue designado como ayudante de Banting y lo primero que hicieron fue acondicionar el viejo laboratorio que llevaba más de una década abandonado. Luego, la idea era pancreatectomizar varios perros para que Banting practicara el procedimiento. De esta forma Best se familiarizaría con la forma de determinar la glucosuria y la glicemia, y ambos verían el desarrollo de la diabetes en los perros. Simultáneamente, se ligarían los conductos pancreáticos de varios perros para lograr la atrofia de los acinos pancreáticos y la preservación de los islotes. Luego de esto, Banting reoperaría a los perros para obtener del páncreas atrófico la secreción interna que se supone mejoraría la condición de los perros pancreatectomizados.
En junio de 1921, ya estaban en condiciones de aplicar la secreción de los páncreas atróficos, preparada con piezas de tejido licuadas y sometidas a sucesivas filtraciones para eliminar las partículas sólidas.
Por la mañana del 10 de julio de 1921, Banting y Best le inyectaron 4 cc del preparado, vía endovenosa, a un perro identificado con el número 410.
El perro tenía una glicemia de 200 mg/dL cuando lo inyectaron. Luego de una hora, tenía 120 mg/dL. Le inyectaron 5 cc más pero sólo bajó a 110 mg/dL... Y luego subió a 140 mg/dL habiendo sido inyectado nuevamente.
A pesar del resultado desalentador no desfallecieron. El 1 de agosto sacaron de un coma diabético a un perro que no tenía páncreas aplicando 8 cc del extracto. Aquí hubo un hecho significativo. La glicemia inicial del perro era de 500 mg/dL y en una hora bajó a 42 mg/dL. Más tarde ocurrió lo mismo con otro perro... Y como ya llevaban un tiempo inyectado el “extracto” decidieron llamarlo “Isletín”, pues provenía de los Islotes de Langerhans.
Banting y Best lograron mantener vivo al perro 33 durante 70 días con inyecciones diarias de la isletina, por lo que enviaron un manuscrito en noviembre de 1921 que fue publicado en febrero de 1922 en el Journal of Laboratory and Clinical Medicine de St. Louis, Estados Unidos.
Un afamado químico de la época, James Bertran Collip, fue invitado a colaborar en el proceso de purificación y aislamiento de la isletina. La presencia de Collip fue de mucha ayuda pues con su experiencia mejoró el procedimiento de obtención y purificación de la isletina, demostró su incidencia sobre la cetonuria y la formación de glucógeno hepático, y comprobó que el extracto era capaz de bajar la glicemia en animales sanos.
Collip avanzaba purificando el extracto y generaba mayores cantidades. A fines de 1921, él identificó el shock hipoglicémico en ratones y logró su recuperación con glucosa pura endovenosa.
El paciente escogido para ser sometido a la primera prueba de la isletina inyectada en seres humanos fue Leonard Thomson, un niño de 14 años, con diabetes desde 1919, que tenía como tratamiento luna dieta literalmente de hambre, sin hidratos de carbono, con sólo 450 calorías por día, pero que era lo único que se le podía ofrecer en ese entonces a los diabéticos que finalmente no duraban con vida más allá de 12 a 18 meses en promedio), con un peso de 32 kilos. Leonard estaba en cama con escasas posibilidades de mejorar. Su padre autorizó el procedimiento y el 11 de enero de 1922 le inyectaron 15 cc de la isletina, 7,5 en cada glúteo. Al día siguiente, su glicemia había bajado de 440 mg/dL a 320 mg/dL. La glucosuria varió en 24 horas de 91,25 grs. en 3.625 cc de orina a 84 grs. en 4.060 cc, lo que significa que no se evidenció un beneficio clínico.
Banting y su equipo no se rindieron. Más trabajo para Collip. Imagínenlo mezclando, filtrando, destilando, evaporando, concentrando, diluyendo, centrifugando y mezclando otra vez hasta que obtuvo un nuevo preparado el 23 de enero de 1922. Con Leonard casi moribundo fue inyectado ese día, recibió 20 cc a las 5 de la tarde. Su glucosuria bajó a casi 0 y la glicemia el día 24 bajó de 320 a 120 mg/dL. Este día se considera como el momento en que queda demostrado sin ambigüedad que la secreción del páncreas podía usarse para tratar la diabetes humana.
Luego, en febrero de 1922 otros 6 pacientes fueron tratados con éxito.
Poco tiempo pasó para que el mundo se enterara del éxito obtenido por estos médicos en Toronto, lo que generó el deseo de muchos pacientes por recibir la isletina.
La comunidad científica propició que la insulina estuviera pronto disponible en España, Inglaterra , Alemania, Francia, México, Sudamérica y otros lugares alrededor del mundo. Esto contribuyó a que los días de gloria llegaran para Banting. Ceremonias, banquetes, charlas, todos querían rendir tributo a la insulina y su descubridor.
Hacia finales de 1923 Banting viajó a Europa, se presentó en conferencias de innumerables sociedades científicas y hasta fue recibido por el Rey Jorge V de Inglaterra. Más allá de su modestia y reserva forjadas en el seno de su familia campesina, sin duda que no estaba dispuesto a renunciar al reconocimiento de sus logros científicos, cosa que comenzaba a ser vox populi.
Surge entonces en el gobierno de Canadá y la Universidad de Toronto, la idea de postular a Banting para el Premio Nobel de Medicina en 1923. Ese año se postularon 57 candidatos, entre ellos Frederick Banting, postulado por George Crile, un famoso cirujano de la Clínica Cleveland y por Benedict destacado por sus investigaciones del metabolismo. Al mismo tiempo Mcleod fue propuesto por el Profesor Stewart, quien era un renombrado fisiólogo. También hubo una nominación conjunta para Banting y Mcleod, por parte del Profesor Krogh.
El 25 de octubre de 1923, la asamblea de 19 profesores del Instituto Karolinska en Estocolmo, proclamaron a Banting y Mcleod como ganadores del Premio Nobel.
Banting compartió la mitad de su premio con Best, y Mcleod hizo lo propio con Collip.
La vida terrenal de Frederick Banting terminó el día 20 de Febrero de 1941, cuando el avión militar donde viajaba hacia Londres se estrelló en New Founland, en Canadá. Hoy, los restos mortales de Banting reposan al lado de los de su esposa Henrietta en el Cementerio de Mount Pleasant, en Toronto.
Fuente: www.midiabetes.cl
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