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Hijos con autoestima positiva: Factor protector para su salud
7 de Octubre 2016

Sugerencias para padres/cuidadores de niños y jóvenes con diabetes

¿Qué imagen de sí mismo tiene mi hijo? ¿Cómo creo que se ha formado esta imagen? Si alguien le preguntara para qué es hábil, ¿qué diría? ¿Cómo se siente cuando le va bien o mal en el colegio? ¿Creo que tiene confianza en sí mismo? ¿He contribuido últimamente en que sienta que es una persona única?

 

Mi intención con este artículo es invitar a los padres, madres y cuidadores de niños y jóvenes que tienen diabetes a reflexionar en conjunto sobre la autoestima de sus hijos, para así revisar su importancia, identificando por qué ycómo es recomendable fortalecerla.

La autoestima es la valoración que hacemos de nosotros mismos, incluye cómo nos percibimos y si nos sentimos queridos y apreciados por nosotros y por los demás. Puede entenderse como una “fotografía o monólogo interior”, que abarca lo que nos decimos sobre nosotros mismos, considerando distintas dimensiones (física, social, académica, afectiva y ética). Es un proceso que comienza al nacer y que los niños van desarrollando en la interacción diaria con las personas que los rodean, especialmente con sus padres y cuidadores principales. No se trata de algo estático, sino que a lo largo de toda la vida vamos construyéndola. Sin embargo, es durante la infancia que se establecen las bases de la imagen personal a partir de los mensajes recibidos por los padres/cuidadores, ya sean descripciones predominantemente positivas o críticas. Esta imagen personal se transforma en una especie de “filtro mental”, a través del que las personas vamos interpretando nuestras experiencias.

De este modo, la autoestima se asocia con la forma en que el niño va aprendiendo a tratarse a sí mismo a partir de los tratos de sus personas significativas. Esta forma de tratarse a sí mismo puede tener connotaciones positivas o negativas, lo que implica distintas actitudes y posibilidades de adaptación durante la vida. Las psicólogas Milicic y López de Lérida señalan en su libro “Hijos con autoestima positiva” (2013), las características que suelen presentar los niños/jóvenes que tienen una autoestima positiva y una autoestima negativa. A continuación, algunas de estas descripciones.

Características de los niños/jóvenes con AUTOESTIMA POSITIVA:

-Ánimo optimista para enfrentar obstáculos, basado en la creencia de que ocurrirán cosas positivas y serán capaces de enfrentar las dificultades.

-Foco en sus áreas positivas, sin negar las otras.

-Toman decisiones y confían en sus capacidades, teniendo expectativas de éxito (“yo puedo”).

-Son creativos, exploran situaciones nuevas.

-Se sienten contentos por quienes son, en general se aceptan y no desean ser otra persona.

-Se perciben como personas queridas y queribles.

-Se sienten integrados, aceptados y pertenecientes a los grupos en los que participan.

-Reconocen y aceptan sus limitaciones, saben pedir ayuda si lo necesitan para superar sus frustraciones.

-Toleran mejor el fracaso; tienen mayor resistencia a la adversidad y los efectos de no tener éxito son mucho menos durables.

-Le dan importancia a cuidarse, pues se sienten valiosos.

Características de los niños/jóvenes con AUTOESTIMA NEGATIVA:

-Ánimo pesimista para enfrentar situaciones y obstáculos, pues sueles tener expectativas de fracaso (“no voy a poder”, “no va a funcionar”).

-Se sobrefocalizan en los aspectos deficitarios de sí mismos y los errores que cometen. Presentan dificultades para aceptar elogios y reconocer aspectos positivos de sí. Suelen hacer comentarios descalificatorios (“soy tonto”).

-Se sienten inseguros, desconfían de sí mismos y los otros, y les cuestas tomar decisiones.

-Se muestran descontentos consigo mismos, sienten la necesidad de ser otra persona.

-Tienen hipersensibilidad a las críticas y a veces mucha ansiedad ante instancias de evaluación.

-Tienen restringida su capacidad creativa y evitan situaciones novedosas.

-Pueden sentirse muy excluidos y con miedo ante la posibilidad de ser rechazados por otros, por lo que tienden a evitar el contacto social.

Estas características son tendencias, no elementos absolutos. Es decir, una persona que tiene autoestima positiva puede sentir inseguridad y frustración en ciertas áreas y ocasiones. Sin embargo, se ha observado que estos niños suelen tolerar mejor dichos estados y tienden a pedir ayuda cuando identifican que lo necesitan, mostrándose así más resilientes ante la adversidad.

¿Por qué es importante que los padres busquen fortalecer la autoestima de sus hijos?

Como hemos visto, la autoestima positiva permite una mejor adaptación durante la vida y favorece la felicidad. Además de esto, en el caso de los niños y jóvenes con diabetes, es relevante que los padres tengan en cuenta lo siguiente: de acuerdo a lo planteado en diversas investigaciones internacionales y, específicamente, en un artículo de la Revista DIABETESVOICE (Naranjo & Hood, septiembre de 2013), los niños con diabetes presentan mayores índices de depresión y otros problemas emocionales que la población en general, sucediendo algo similar con los síntomas de ansiedad. Si bien los problemas de salud mental se desarrollan por diversos factores, vivir con una condición crónica es un elemento que podría aumentar los niveles de estrés en las personas, teniendo así más riesgo de desarrollar problemas psicológicos, los que a su vez afectan la disposición hacia su autocuidado.

Por lo tanto, promover en los hijos una autoestima positiva, constituye un factor protector para su salud mental y física. Concretamente, es fundamental en las personas con diabetes potenciar su percepción de autoeficacia, que tiene que ver con la creencia de si somos o no capaces de realizar una tarea. Lo primordial de esto es que existe una relación circular entre nuestras creencias y nuestras conductas. Por ejemplo, si un joven ha recibido estímulos positivos y se cree capaz de cuidarse, realizará acciones para concretarlo, las que a su vez le reforzarán que puede hacerlo, constituyendo esto un círculo virtuoso que se retroalimenta positivamente. En cambio, cuando se ve afectada la percepción de autoeficacia en un niño, por estar en un entorno demasiado crítico o perfeccionista, éste desconfiará de sus habilidades y se propondrá menos metas, lo que podría incrementar la crítica y rechazo de los otros, generando esto que el niño se vuelva aún más inseguro: esto sería un círculo vicioso.

¿Cómo pueden los padres fortalecer la autoestima de sus hijos?

Sin duda, cada uno de los lectores de este artículo ya realiza acciones para fortalecer la autoestima de sus hijos. Detengámonos un momento en esto e identifiquemos las estrategias que ya tenemos y nos gustan, puesreforzar nuestros propios recursos siempre es una excelente forma de potenciar nuestro rol como padres. Luego, prestar atención a nuestras acciones, revisando cómo las llevamos a cabo, puede ayudarnos a identificar qué es recomendable que continuemos realizando o evitemos y cuáles son las estrategias que podríamos incluir para favorecer una autoestima positiva.

A continuación, les propongo distintas sugerencias, recopiladas y adaptadas según lo referido por expertos en este tema.

  1. Dale a tu hijo muchas muestras de amor incondicional: Sentir que somos amados y aceptados incondicionalmente por nuestros cuidadores es una necesidad básica durante nuestro desarrollo inicial. Demuéstrale cariño de una forma natural, auténtica y sincera. No se trata de darle regalos, sino que de atender a sus necesidades afectivas según sus características y tu estilo como padre, sin condicionar el amor o la aceptación. Fundamental: no pongas en duda tu cariño por los resultados que pueda obtener en el control de su diabetes.
  2. Favorece que viva experiencias de éxito y fomenta su percepción de autoeficacia: Plantéale desafíos que sean acordes a sus características y desarrollo, promoviendo que pueda sentirse capaz en su desempeño. En cuanto a la diabetes, ten en cuenta la etapa y emociones de tu hijo, para que vaya participando en sus rutinas de autocuidado según esto.
  3. Evita compararlo con otros niños: A veces creemos que de esta manera los niños “verán” cómo deseamos que se comporten; sin embargo, si los exponemos a comentarios negativos sobre sí mismos, destacando las características positivas de otros, estamos afectando su autoimagen.
  4. Permite que cometa errores: Es importante ir desarrollando tolerancia a la frustración y que puedan visualizar esto como fuente de aprendizaje. Educa con el ejemplo, mostrando con tus propias actitudes que los errores son parte natural del crecimiento y que todos los cometemos. Acompáñalo en los sentimientos que experimenta ante los errores y pon énfasis en sus éxitos, para que él pueda valorarlos también por sobre las faltas.
  5. Juega con tus hijos, comparte con ellos, demuestra interés en sus intereses. Disfrutar con ellos acompañándolos en la forma que tienen de estar y comprender el mundo a través de sus juegos, puede ser algo nutritivo para ambos. Un papá/mamá que lo pasa bien con sus hijos, disfruta, y esa es también una forma de modelar positivamente su autoestima.
  6. Dedica tiempo a escucharlos: Esta es una forma concreta de responder a sus necesidades emocionales de atención y cariño. Trata de ofrecerle un espacio acogedor para que exprese sus emociones, se sienta comprendido y pueda hacer preguntas; ayúdalo a construir un relato acerca de aquello que está viviendo y quizás le está costando, por ejemplo en relación a la diabetes. Frente a un niño que está sufriendo, la primera actitud recomendable es dejar que exprese libremente sus sentimientos, sin interrumpirlo ni atosigarlo con preguntas o consejos, que por buenos que sean, el niño no está en condiciones de acoger en esos momentos.
  7. Respeta sus ritmos: Todos los hijos son diferentes entre sí, por lo que es fundamental modular las propias expectativas y exigencias. Esto implica respetar sus ritmos para aprender y desarrollarse en las distintas áreas y procurar que ellos vayan respetándose también.
  8. Dale reconocimientos en forma expresiva y explícita: ¿Cuáles son las fortalezas de mi hijo? ¿Cómo le demuestro que estoy al tanto de estas cualidades? Responder estas preguntas puede ayudarnos a reflexionar si tenemos identificadas las fortalezas de nuestros hijos, con el fin de centrar la atención en ellas, por sobre los reproches. Darles reconocimientos explícitos de sus habilidades es fundamental para que ellos sientan que tienen aspectos positivos y que nosotros podemos verlos y valorarlos. Además, es recomendable alabar los esfuerzos más que los resultados de las acciones de los hijos (por ejemplo en temas escolares). Una recomendación práctica en este punto tiene que ver con utilizar el verbo “ser” para referirnos a los aspectos positivos de los niños, ya que de esta forma estaremos generando con más potencia que dicho comentario se arraigue en su monólogo personal (por ej: “eres muy bueno, hábil, cariñoso, responsable, etc)”.
  9. Al criticar, céntrate en el comportamiento: ¿Cuáles son las críticas que con más frecuencia le digo a mi hijo? ¿Cómo puedo transmitirle este mensaje sin dañar su imagen personal? Es importante tener en cuenta que la forma en que corrijamos puede ser favorable o desfavorable para las creencias y conductas de los hijos. Lo central es apuntar a la conducta, utilizando, por ejemplo, el verbo “estar” (“estás comportándote de manera irrespetuosa”) y no el verbo “ser”. Evita: el lenguaje destructivo (“¡eres un desastre!”); la hipergeneralización (“¡Lo haces todo mal!”); el trato silencioso (ej: Retirarle la palabra y el afecto, ignorarle); y las amenazas, son una forma de maltrato psicológico (ej: “Si te equivocas de nuevo, ¡me encargaré de que no te olvides!”).
  10. Estimula su autonomía y fomenta su confianza al tomar decisiones: A veces los padres tienen muchos temores asociados a los círculos sociales de los hijos o directamente vinculados con la diabetes, por lo que tienden a limitar su autonomía, por miedo a que “les pase algo”. Lo fundamental es educarse y transmitir mensajes segurizantes que ayuden a los hijos a explorar el mundo con confianza, siempre ofreciendo apoyos y poniendo límites según ellos lo requieran.
  11. Genera oportunidades para el desarrollo de sus habilidades e intereses: Esta es una forma de promover que se conozcan a sí mismos y puedan potenciar aquellas áreas que les gustan. Si además de favorecer que participe, le muestras interés y compromiso de acompañarlo si es que él también lo desea, entonces estás reforzando que es alguien importante e interesante.
  12. Promueve que se preocupe de sí mismo: En algunas familias, sucede que los niños perciben como “egoísmo” el estar atento a las propias necesidades, por lo que no priorizan su autocuidado. Es importante que los padres, aun cuando no tengan diabetes, den atención a sus propias necesidades, ya que así estarán enseñando con su ejemplo la importancia de seguir rutinas saludables.
  13. No olvides que tu hijo con diabetes ante todo es una persona. Si bien la diabetes suele ocupar un espacio importante en las preocupaciones, estar pendiente de eso todo el tiempo no contribuye en que los hijos se sientan felices ni más capaces. La propuesta es centrar la atención en los distintos aspectos que constituyen al niño, sin “diabetizar” todas las interacciones. Estar atento a sus intereses y estimularlo reforzando su desempeño en distintas áreas, contribuye en que pueda verse como una persona integral, no únicamente como alguien con una condición crónica.
  14. Fortalece tu propia autoestima. Aunque no siempre lo tengamos en cuenta, la propia autoestima incide en la autoestima de nuestros hijos, por lo que trabajar en la relación que tenemos con nosotros mismos es una inversión que puede enriquecer también a toda la familia.

Para finalizar, propongo a cada uno de los lectores continuar realizando aquello que sabiamente hacen para fortalecer la autoestima de sus hijos como un factor protector para su salud. Y los invito también a motivarse para que incluyan en esto las nuevas reflexiones. Además, estén atentos a las actividades que realizamos en la FDJ para hablar sobre estos temas, pues pueden ser una enriquecedora experiencia de aprendizaje.

Ps. Trinidad López Radrigán
Psicología FDJ

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