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Escuela para padres: Cómo podemos apoyar a un(a) hijo(a) con rabia
7 de Octubre 2016

Reconocemos la rabia como una de las emociones básicas y naturales experimentadas por todo ser humano. Tendemos a asociarla sólo a aspectos negativos, y olvidamos que también se constituye como una herramienta útil, una señal de que percibimos y que proviene de nosotros mismos que nos indica que evaluamos que algo no está funcionando correctamente o que interpretamos como “injusto”. Si bien, en muchas ocasiones resulta difícil reconocerla o expresarla de forma adecuada, es importante poner atención a la rabia que un hijo/a pueda manifestar por su diabetes.

Es esperable que en distintos momentos de la vida existan cuestionamientos o búsqueda de explicaciones o un sentido para la diabetes en la vida. En ocasiones constatamos que esto no logra resolverse de una manera adecuada y se exterioriza con directas verbalizaciones en contra de la propia diabetes o a través de agresiones que son más bien encubiertas. Como padres es importante mantenerse alertas, de modo de atender si se está ante una rabia específica que puede ser resuelta de forma simple, o si ésta esconde un conflicto importante que requiere de mayor análisis o intervención profesional.

En los niños pequeños, por ejemplo, pueden aparecer rabietas, berrinches o pataletas en el momento de la inyección de insulina, como signo de que se encuentra emocionalmente desbordados, donde una ansiedad intensa los inunda y que no cuentan con las herramientas para regular esa emoción.

Posteriormente y propio del crecimiento es esperable que las pataletas como tal desaparezcan, ya que el desarrollo del pensamiento como del lenguaje ayudan a organizar sus impulsos y controlar, por tanto, la conducta. Con el desarrollo, la rabia es expresada de otra forma y debemos estar atentos a que ésta sea canalizada de modo adecuado y que no afecte la aceptación y adherencia al tratamiento de la diabetes, así como en la relación con ellos mismos y su entorno.

Existen algunas pautas generales de como podemos actuar los padres:

– Como padres, no podemos perder el control por la rabia expresada por un hijo. Ellos deben percibir que sus padres son autoridad para él y servirles de espejo de lo que están experimentando. Por ejemplo, la inyección de insulina no es cuestionable, los padres deben contener y escuchar los problemas y rabia que surge de la situación.

 Los padres no deben contradecirse o desautorizar a su pareja. Con una rabia intensa se tiene la sensación que se puede perder el control y no ayuda a un hijo percibir inconsistencias del entorno.

– Es bueno definir límites. Los límites son la mejor manera para que un hijo se sienta protegido ante el mundo, que sienta que lo pueden contener y guiar en su desarrollo. También lo da seguridad para expresarse o buscar ayuda si hay algo que le esté incomodando.

– No busque controlar una rabieta aplicando poder coercitivo. Para corregir la conducta se debe ser coherente, recurriendo a formas no violentas de castigo.

– Muéstrale cómo te conectas con tus emociones. Los padres son modelos de cómo se puede aprender como lidiar con la rabia.

– Muéstrale cómo te conectas con tus emociones. Los padres son modelos de cómo se puede aprender como lidiar con la rabia.

– Conversa con él(ella) inmediatamente después de que se calme. Ayúdalo y entrega palabras a sus emociones. Si esperas un tiempo, tu hijo no podrá relacionar su conversación con lo que experimentó y comprenderá hay otro modo de resolver las cosas.

– Conversa temas que se cuestione o lo enoje cuando esté tranquilo y su comportamiento sea adecuado.

– Cuando se experimentan estados de hipoglicemia o hiperglicemia no es un buen momento para dialogar.Es preferible esperar que las glicemias se encuentren estables para mantener una conversación.

– Resulta útil diferenciar si la rabia que se exterioriza es por vivir con diabetes o si la diabetes es utilizada como recurso para expresar rabias que en realidad se experimentan en otros contextos. Como por ejemplo, no mantener un adecuado control como manifestación de rabia que se siente con los padres por algún tema.

– Tras recibir el diagnóstico o vivir la experiencia de una hospitalización es esperable que se experimente rabia o enojo. Es importante dar especio de expresión de estos afectos y estar alertas a que no se instalen como recurso de comportamiento habitual.

Es importante comprender que como parte de la socialización se educa a no agredir, pero enseñar a no sentir rabia no es bueno. Parte de un sano desarrollo y crecimiento es aprender a reconocer y registrar la rabia, a expresarla y a comprender que algo nos está sucediendo si está emoción surge.

La rabia alerta de cosas que podrían estar incomodando y ser señal de que algún aspecto del tratamiento o de la propia vivencia de tener diabetes esta generando alguna molestia o conflicto. Poder interpretar y canalizar esta emoción permite realizar cambios antes de que llegue a afectar la aceptación o adherencia al tratamiento. Comprender por ejemplo, que en muchas ocasiones no es rabia contra “toda” la diabetes, si no que solo por ciertos aspectos del tratamiento que pueden estar generando esta emoción y ante los cuales se pueden realizar cambios simples antes que llegue a generar algún problema serio.

La propuesta es “no arrancar” de la rabia de los hijos. En ocasiones hay que trabajar primero la incomodidad que en nosotros mismos puede generar esta emoción. Se trata de aprovechar, no solo a educar las emociones si no que también de generar confianza en los hijos y aprovechar espacios de aprendizaje

Denise Trajtman Jeifetz
Psicóloga FDJ.

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